¿POR QUÉ UN TALLER CON NIÑOS EN EL MARCO DEL ENCUENTRO?

Jairo Enrique Herrera Sabogal, ha acompañado el encuentro desde el año 2000, lo que más resalta de este es la organización con la que se lleva a cabo y que él atribuye al hecho de que está liderado por mujeres, “siempre tan ordenadas y atentas a los detalles”, afirma él, “el profe”, como le dicen sus aprendices, que hoy superan los setenta niños y niñas de Pradilla, quienes este año reciben los talleres de artes plásticas a través de una plataforma virtual, y con el kit de trabajo que les fue entregado antes de iniciar el ciclo formativo.

La iniciativa de un taller de artes plásticas en el marco del encuentro, nació hace veinte años; sin embargo, el semillero fue conformado hace cinco años, en virtud de un propósito compartido con Margarita de Basto y con Marinse Torres, líderes de la comunidad y del proyecto; así fue como dirigieron sus esfuerzos a lograr un impacto más trascendental en la comunidad, a “dejar huella”, como dice el profe, para quien haber dedicado más de treinta años a la docencia, le ha dejado la plena convicción de que la educación y la cultura transforman de manera positiva a las sociedades. De manera desinteresada, Jairo Enrique, propuso enseñar a los niños de la comunidad técnicas para la expresión artística, que de inmediato tuvieron una gran acogida en la población infantil de la inspección.

TRASCENDENCIA JURÍDICA Y CULTURAL DEL ENCUENTRO DE PINTORES

La ordenanza de la Asamblea Departamental, así como el sello que ha otorgado el Ministerio de Cultura a este encuentro, constituyen su principal respaldo legal, como el de pocos escenarios culturales del mismo carácter en el país; la ordenanza de la asamblea departamental le fue otorgada en el año 89 y con esta se instaló como un evento institucional de realización anual y periódica en la inspección. Con los años, en virtud de su acogida en el departamento y su excelente organización, obtuvo el respaldo del Ministerio de Cultura que asegura su realización cada año.

Cumplir con todos los requisitos que implica obtener el sello del Ministerio de Cultura no ha sido fácil, y sin lugar a dudas el logro más importante a este respecto, es el posicionamiento del evento como una tradición que no solo involucra cada año la participación y el trabajo de los líderes comunitarios que integran la Junta de Acción Comunal de la inspección de Pradilla, sino de un sinnúmero de jóvenes y niños que son una garantía más para la continuidad y posteridad de esta tradición; a ello se suma la calidad y rigurosidad en su organización, que lo han convertido en una plataforma ideal para que los artistas cundinamarqueses de todos los rincones del departamento, muestren su talento.

Ese respaldo jurídico e institucional constituye una fuente permanente de motivación para los organizadores frente al esfuerzo, constancia y trabajo en equipo invertido a lo largo de treinta y un años de este bonito escenario cultural. Con esta impronta especial, cuyo valor como se ha evidenciado, va más allá de un sello en particular, este año los pradillunos y la comunidad colegiuna en general, gracias a las bondades de la tecnología y las comunicaciones para mantenernos más unidos que nunca, le dan la vuelta al mundo mostrando la relevancia de este patrimonio cultural del municipio, con el cual se deja clara constancia del poder que tienen el arte y la cultura en la superación de barreras y condicionamientos sociales, conectando a un territorio aparentemente aislado del mundo, con dinámicas culturales de talla y proyección global.

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HISTORIAS DE VIDA A TRAVÉS DEL ENCUENTRO DE PINTORES

Lucila Casallas y David Fernando Bejarano Piñeros, hacen parte de las generaciones que han crecido en múltiples aspectos con el encuentro de pintores. Ella, una mujer emprendedora a quien el encuentro le enseñó que con esfuerzo y constancia se logra cualquier objetivo. Él, un colegiuno de 19 años, que dio sus primeros pasos entre lienzos, bastidores y módulos de exhibición en el salón comunal, transformado en galería para el encuentro.

Lucila recuerda que antes del encuentro, el salón comunal era solo un sitio para celebrar fiestas, el parque para caminar y charlar con los amigos, y que eso y jugar baloncesto en la cancha de la escuela, eran las únicas actividades de esparcimiento con las que contaban los jóvenes de Pradilla, una inspección con esa pasividad tan característica de los contextos rurales. Cuando en el año 89 recibió de la junta de acción comunal la noticia de que la inspección sería la sede de un encuentro departamental de arte, también percibió la renuencia de muchos que se negaban a pensar que algo tan ajeno a esa cotidianidad pudiera funcionar allí; sin embargo, el entusiasmo de Rosalba Salazar Gallo, Nora Beltrán, Margarita Sánchez, Marinse Torres, Miguel Montenegro, el profesor Bohórquez, impulsaron sus ganas de trabajar y junto con otros jóvenes de la inspección, decidieron conformar un grupo de danzas aprovechando su experiencia y sensibilidad para esta actividad. Juventud 2000, como se autodenominaron, pasó a ser la cuota folclórica del evento, a través de la cual los jóvenes de la inspección se vincularon a su organización.

Lucila recuerda la gran emoción que precedía a cada encuentro y, sobre todo, “el empoderamiento de las mujeres que trajo consigo”, “fuimos las mujeres las primeras en creer en el encuentro de pintores” – afirma con vehemencia. David solo tiene gratitud con el encuentro, pues como él afirma, es quien es gracias a este, y sabe que su forma de ver el mundo, de “ver más allá” – como dice él -, e incluso la elección de la carrera profesional que está cursando, se lo debe a haber tenido contacto desde muy temprano con un escenario cultural tan importante; “empecé, siendo muy niño, alcanzando una silla cuando se necesitaba, luego estuve al frente del recibimiento de los artistas y terminé siendo coordinador de sala, siempre a disposición de la comunidad”, cuenta David.

Para Lucila, el principal aporte que le ha hecho el encuentro a Pradilla es, además del empoderamiento de las mujeres, la posibilidad de hacer visible la inspección para el resto del departamento; la conquista de toda una comunidad que acogió la cultura como un nuevo lenguaje para hablar, para comunicarse e identificarse los unos a los otros al decir “sí, soy de Pradilla, cuna del arte en Cundinamarca”, y se transformó con esta, “pasamos de ser simplemente un sector por el que pasaban los buses que iban para otro lado, a ser la cuna de pintores del departamento”. En el caso de David, el principal aporte ha sido la “unión” que se ha suscitado en la comunidad en torno al encuentro, “nos ha permitido dejar las diferencias de lado y trabajar por una misma causa que es sacar adelante el evento, y lo más importante, que tanto los artistas como quienes visiten la inspección se sientan como en casa, porque los acogemos como si fueran parte de nuestra familia. Los comerciantes se unen poniendo productos para hacer el almuerzo que brindamos a los artistas, las señoras de la inspección lo preparan, mientras toda la comunidad pinta sus casas, así como preparando una celebración familiar”, expresa David con gran emoción.

Para ambos, las noticias en torno a la pandemia por COVID-19 además de representar la preocupación común en torno a la salud, trajeron nostalgia y resignación ante lo que era una posibilidad inminente, la cancelación del encuentro; por esta razón, recibieron con júbilo la comunicación de que este año sería virtual, “algo que nunca se ha hecho, después de treinta años que sea virtual, nos abre muchas posibilidades ante el mundo”, dice David, para quien esta será la oportunidad de hacer que esa unidad que ganaron gracias al encuentro, trascienda la inspección, “unidos a pesar de la distancia”, afirma. Lucila agradece la iniciativa de la alcaldía municipal, pues como ella afirma, “representa una alternativa de vincularse a los cambios y a la reinvención que está viviendo el mundo entero”, oportunidad también de mostrar la calidez humana de una comunidad a la que el arte y la cultura le inyectaron la unidad y la esperanza necesarias para superar cualquier pandemia.

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Encuentro de Pintores y Escultores de Cundinamarca
Pradilla, El Colegio, Cundinamarca
Andrés Hernando Guerrero Puerto - Alcalde
info@encuentrodepintores.com